Hoy hace mucho frío afuera y dentro de mi, pienso que tal vez siempre fue así. Pero estaba ciega, entonces ahora sí puedo darme cuenta, porque ciertas cosas me fueron abriendo los ojos de a poco. Quise escaparme un poco de la realidad pensando que todo iba a cambiar con el tiempo, pero ya ves. Mañana van a ser 7 meses y todo sigue igual: Mal.
Esto puede parecerte muchas cosas, incluso una carta como cualquier otra de las cientos que te escribí. Pero ésta es diferente, es la de despedida. No me voy por una semana o dos, me voy de tu vida para siempre, porque se que estoy de más. No me necesitás tanto como yo a vos y muchas veces me dijiste que en las relaciones hay que dar y recibir por igual, no se está cumpliendo esa regla. Siento que siempre sentí más que vos. Entonces digamos que en nuestra relación no existe un equilibrio. No nos vemos nunca o estamos peleados. Siempre hay un tema para discutir entre nosotros. No tuvimos ni una sola semana de paz en 7 meses. Creo que es tiempo de un poco de relax, creo que llegó el día ¿no?
El tema de vernos más seguido también quedó en la nada. ¿Qué tiempo me dedicás de tu vida?. ¿Un par de horas por semana? ¿Eso es un noviazgo?. “Con respecto a vernos más seguido, sabes que se complica un poco: mis horarios, los tuyos, estamos un poco lejos, etc; pero vamos a tratar“. No. No te creo más. Olvidate.
A los dos nos gusta que el otro nos diga cuánto nos quiere. Pero ninguno de los dos obtuvo nunca lo que quiso. Nunca fue bastante, no nos alcanzó. Tal vez a vos sí te alcanzó porque no necesitaste nunca verme, pero no fue suficiente para mi que te quise con el alma y no podía verte jamás. Tampoco tuviste en cuenta que además de escuchar “te quieros” hay que demostrarlos. Shakespeare dijo alguna vez: “no ama quien no lo demuestra”. Creo que describe perfectamente el “amor” que me tenías. “Pendeja, no lastimes a quien necesitas, tira tu orgullo a la mierda alguna vez”. Me parece que te hice demasiado caso. Dejé que vinieras cuando quisieras, que hicieras y deshicieras sin importarte nada de mi. ¿Pensás que sos el único que extraña?. Además, había muchas diferencias entre nosotros. Pero la más notoria era que yo no me quería nada y vos te amabas demasiado. Tanto que en vos no había lugar para mi. Tal vez encuentres a alguien a quien ames tanto como te amás a vos mismo. Y ese va a ser el amor verdadero. Es un consejo, si yo no lo aguanté, creo que nadie lo va a aguantar.
La pregunta es ¿Porqué no me dijiste desde el principio que te habías tomado nuestra relación de otra manera? ¿Porqué no me advertiste? Te hubiera amado menos, te hubiera dado menos. Ahora estoy atada a vos y es un infierno. Por eso decido alejarme ahora. Porque si seguimos con esto que no tiene nombre, voy a amarte cada día más y no es lo que quiero. Tal vez no tendríamos que haber desafiado a nada ni a nadie.
Lo que más, me duele el que nunca tuve prioridad en tu vida. Tu felicidad era condición única para que yo estuviera bien. Siempre te tuve arriba, pero yo nunca te interesé demasiado, sino, hubieses tenido más ganas de verme. Tal vez tantas como yo. Nunca tuve prioridad en tu vida, mientras vos fuiste todo en la mía. Como “novio”, como amigo o como hermano. Me duele verte, escribirte o escucharte. Espero que sepas que no me adapté a tu filosofía de vida “light”, cero obligaciones conmigo. No era eso lo que quería para nosotros. Yo escribo esto suponiendo que vos vas a entender, porque te sé un tipo inteligente. Asique a partir de hoy, voy a empezar de nuevo. No quiero hablar con vos. No quiero verte, no quiero escucharte. No me gustó tu “manera”. Por eso hoy, hoy que quiero decidir, prefiero estar con alguien que me ame a mi manera.
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